dimarts, 4 de juny de 2013

Viviendo la leyenda de la Tramunbike

Son muchas las veces que he oído hablar de la Tramun, más en mis años de biker cuando en la Tramun solo se pedaleaba. Muchos comentarios épicos, bajadas de vértigo y gente al límite de sus fuerzas, pero la verdad nunca había tenido una ocasión, ganas ni preparación para ir a ver que prepara el Gary Fischer de Bescanó durante tantos años.

Este año 2013 había muchas novedades de categorías, y decidimos junto con Alex, Ricky y Raul como soporte exterior, probar la categoría de duatlón. La carrera sería una mezcla de la clásica BTT en la que tomaríamos parte desde la salida junto con los otros pedaleantes hasta más o menos mitad de carrera, kilómetro 35, el Hostal del Fang. Después tocaba calzarse las zapatillas y llegar hasta Salt corriendo 30 kilómetros más.

La salida fue como en todas las BTT, a muerte, saliendo por la carretera de Olot en pelotón (alguno menos acostumbrado a rodar en grupo se hizo ca******ta), y empezar la subida por carretera hasta el mirador de Xenacs, después de unos 6 kms volvían a encontrarse los circuitos de bici i run, la mejor era que los que corrían ya habían llegado a Xenacs y empezaba el caos en el corriol, todos a pie, unos empujando la bici, otros no.


A partir de ahí, subidas duras, piedras, agua, bajadas imposibles e ir pedaleando. El cuerpo iba bien, regulando por saber que es lo que faltaba. Una gran sorpresa me la llevé en la bajada hacia Sant Aniol de Finestres, donde un cartelito al principio avisaba que se trataba de una bajada peligrosa y había que bajar a pie… yo ya llevaba unas cuantas bajando a pie!! Que habría allí!!

Después de Sant Aniol una subida que se me hizo cortita hasta Les Encies, donde me encontré con Raul y su cámara haciendo unas fotos y unos gritos de ánimo, último avituallamiento y bajada rápida y divertida hasta el Hostal del Fang, donde se quedaba la bici… ya empezaba a estar harto de ella…
Entrada a la zona de transición y me encuentro con Alex, “¿Qué haces tu aquí?” le pregunto, y resulta que como viene siendo habitual en el había roto el cambio de la bici y le habían bajado para salir a la parte de pateo de la carrera. Hicimos un cambio muy rápido, mientras yo me sacaba la ropa de bici, ya que llevaba la de correr debajo, el me abría una barrita y un Red Bull y me iba dando de comer y beber como a un ternero, mochila a la espalda y a correr.

Saliendo de ahí empezaba ya la subida larga y progresiva dirección a la ermita de Sant Roc de la Barroca una cima preciosa entre los valles del Ter y el Llèmena. Con el conejo Duracell Alex tirando a ritmo de mi, empezaba lo más divertido y épico de esta carrera, de pronto empezó a llover y el barro empezó a hacerse más y más pesado, nosotros corriendo seguíamos a buen ritmo, señal de esto fue que estábamos dejando atrás a los runners que habían salido desde el principio a patita, y también íbamos avanzando a los bikers que habían llegado conmigo al Hostal del Fang, y a los que iban delante de mi, imaginaros como estaba el terreno y la dureza de la carrera, los avanzábamos en subidas y en bajadas.


Llegando a Sant Roc empezaba una bajada que conozco bien, y que sé perfectamente que no me metería nunca por allí en bici, Alex me bajó a muerte, nunca había bajado tan rápido de Sant Roca hasta les Serres donde nos encontramos otra vez a Raul y nos dijo que habíamos ido muy rápido en llegar, que Ricky se había caído antes del cambio pero que seguía adelante a unos 5 minutos por detrás nuestro.

De allí, empezaba el trozo por la Sierra de Sant Grau, caminitos por donde nunca había pasado ni conocía y llegué a perder completamente la orientación sin saber donde estaba, señal de que la mente empezaba ya a fallar, y en cada gesto forzado notaba algún músculo que avisaba…

Después de algo más de una hora, por fin llegábamos al Paso del Ter y al puente del Canal de la Grober que se construye cada año para la carrera, estábamos ya a menos de 10 de meta pero quedaba lo peor, el llano por el carril bici. Las piernas fallaban ya, los músculos tiraban, pero por fin vi el puente de la autopista, pasé al lado de casa y vimos el arco de meta, por fin!! Entramos los tres junto con Alex pequeña que nos acompañó en los últimos metros, fue una imagen bonita.


Después de una buena machacada conseguimos una séptima posición en 7 horas 18 minutos, más o menos sobre la mitad de la clasificación de los bikers y en una Tramunbike donde se vio el porque de su leyenda, nombrada al dia siguiente por los periódicos como la más dura de los últimos 10 años, yo estuve allí…