dimarts, 29 de gener de 2013

Crónica de una muerte anunciada, European Rogaining Championship 2013

¿Cuántas veces me habéis oído hablar de malas sensaciones en las primeras crónicas del año? ¿Cuántas veces os he contado que lo he pasado mal en carreras de ultra fondo a principios de temporada? Si no recuerdo mal, en una  solamente, ya que siempre intento evitarlas. Pues hasta sabiendo esto… este fin de semana repetí y volvió a pasar lo que tenía que pasar…

El fin de semana del 26 y 27 de octubre tuvo cita en la localidad de La Llacuna, el Campeonato de Europa de Rogaining (Para los que os suene raro, una carrera de orientación, por equipos, y sin un orden de balizas establecido) en el The Wild Boar Rogaining, un año más de 24 horas de duración.

La carrera empezó mal, ya que si al principio el equipo que la disputaría estaba formado por Álex, Ricky y yo, el viernes por la mañana Ricky se levantaba con fiebre y gripe, siendo baja para la carrera, pero las penalidades empezaron más tarde…

A las 9 de la mañana ya estábamos con Álex en el centro de competición de La Llacuna, recogiendo dorsales y acabando de preparar el material para la carrera. En la lista de participantes, nivelazo! Los compañeros machacas de los raids estábamos todos, Trangoworld con Xavi y David, Haglöfs con Ivan y Toni, Columbia con Urtzi y Jon Ander… a parte de equipos nacionales e internacionales que daban miedo Tommi Tölkkö y Aurelio, Airxtrem franceses, Multisport.fi con Petri Forsman y Henrika Malmström… nombres para aburrir.

Pero vamos a lo que vamos, la carrera. Todo rogaining empieza, en este caso, 3 horas antes de la salida, con la entrega de los mapas y la planificación de la ruta por parte del equipo. Con Alex cogimos las dos sábanas que nos dieron como mapa, escala 1:25000 tamaño DIN A2, muuuucho terreno para correr. Consciente de que estamos a 26 de enero, tengo que parar los pies a Alex que quiere marcar un recorrido pasando por todas las balizas, ¡esto no lo haremos ni en broma! Al final somos más o menos realistas y decidimos marcar 3 bucles de prácticamente 100 puntos cada uno. Decidimos que nuestro primer bucle será por el nordeste del mapa, el acumula más desnivel por andar aun frescos, el segundo bucle, el de la noche, decidimos que será el del oeste, con menos desnivel y balizas, al parecer, menos técnicas en elementos más identificativos, mientras que el tercer bucle sería el del sureste, otra vez con desnivel y pista para correr. Después toca acabar de decidir qué material dejamos en el Hash House y cuanta comida nos llevamos en la mochila, total, en 30 minutos ya hemos acabado con todo, levantamos la cabeza y vemos que a nuestro alrededor, todos los equipos están marcando aun el mapa, con chinchetas en las balizas y utilizando hilos de lana para ir calculando la ruta óptima y más corta entre baliza y baliza, “Álex, no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo”.

Planificando la ruta

Al cabo de un buen rato, y de que los rusos hubieran recogido ya sus chinchetas y lana de jersey, tocaba ir a la plaza del pueblo, donde las 12 campanadas del mediodía anunciarían la salida de la carrera. Allí nos encontramos con los otros machacas, vemos que los Trangoworld saldrán en otra dirección y que nosotros iremos igual que los Haglöfs, marcando una primera de 8 puntos y después una de 5, siguiendo las recomendaciones de la organización de mucho cuidado con los cortados. Tocan las 12 y salimos, mucha gente corriendo por calles estrechas y ya de salida Alex se iba en dirección contraria, le pego un par de voces y da media vuelta, salimos del pueblo y un gran pelotón de gente corremos por la carretera, de repente, los cabecillas del pelotón cogen una pista a la derecha, el ataque lógico para la de 5 puntos, pienso que o bien no quieren marcar la de 8 o bien se equivocan en el orden, lo que más me sorprende es que los Columbia también van hacia allí. Nosotros seguimos corriendo por la carretera, junto con Haglöfs y el equipo CD Navarra, directos a la de 8, llegamos a la pequeña cueva, la marcamos y vemos que encima nuestro hay un cortado de roca de 15 metros tal y como suponíamos, decidimos salir bordeando el cortado en dirección oeste hasta encontrar un paso que nos lleve arriba, los tres equipos optamos por lo mismo, lo encontramos y atacamos hacia la de 5 puntos, al llegar arriba, un montón de equipos que venían de la de 5 intentando encontrar un paso para bajar a la de 8, toma ya!! ¡¡Hicimos bien!! A partir de aquí empezó el desorden, la situación en la que ya no sabes si vas bien, si vas mal, o cómo vas, a veces coincides con algún equipo durante un rato, luego lo pierdes, lo vuelves a encontrar al cabo de unas horas, te cruzas con alguien que va justo al revés… o sea empieza tu carrera de equipo.

A las 4 horas de carrera sufro mi primera crisis, el físico a estas alturas de temporada no está par alanzar cohetes, pero con un gel y los ánimos de Alex, se pasó al rato, ¡suma y sigue!

Sobre las 5 horas de carrera nos encontramos con los amigos de Això Raid, hablamos un poquito con Joaquín y seguimos trotando, perdemos contacto con ellos otra vez, seguimos solos y nos vamos encontrando con uno y con otro. A las 7 horas de carrera nos cae la noche, es hora de encender los frontales. La previsión de carrera está bien, vamos a buen paso. Nos encontramos ya en el camino de vuelta del Hash House, nos queda, antes de esta visita a la asistencia otra subida hasta los 750 metros 3 o 4 balizas y bajada hasta La Llacuna.

Antes de la salida, con todo preparado, viendo como los rusos jugaban a las chinchetas

Al final de la subida es donde empiezan mis penas, me noto las plantas de los pies bastante machacadas, ya que el terreno es muy duro, con mucha piedra des del minuto 0. Noto también un roce con el nudillo exterior del tobillo izquierdo pero que se aguanta, así que empiezo a cojear corriendo pero bueno, de peores hemos pasado. El dolor iba siguiendo “in crescendo”, y al poco rato de llegar al Hash House la verdad es que era bastante insoportable, pero bueno, sabía que con un poco de descanso las plantas de los pies se recuperarían, lo que más me preocupaba era el roce en el tobillo.

Sobre las 22:00 horas llegamos al Hash House, ¡que descanso! Lo primero comer, nos metemos un buen plato de macarrones calentitos y un caldo que entra la mar de bien. Viendo como tenemos los pies decidimos que hay que descansar. Mis plantas están hechas polvo de los impactos, mientras que Alex empieza ya con ampollas en los dedos y en los talones. Nos tumbamos en los sacos y descansamos hasta medianoche, momento que nos volvemos a poner en marcha para la segunda mitad de carrera.
La sorpresa desagradable al levantarme es el estado de mi tobillo, tengo el alrededor del nudillo hinchado y me duele al mover el pie con el movimiento de pateo, veremos qué es lo que pasa. Salimos de nuevo de La Llacuna, dispuestos a atacar el bucle oeste del mapa, de salida, toca subir, así que no salimos corriendo para calentar, a cada paso noto un dolor en el pie izquierdo, culpa de la hinchazón, tengo que forzar y aguatar, el pie debe seguir apoyando de forma normal ya que sino el dolor puede ser peor cargándome los ligamentos de la rodilla, me mentalizo para esto y adelante.

Al llegar al fin de la primera subida de la noche, intentamos correr, pero las cosas no iban como tenían que ir, el tobillo no me dejaba y si andar si forzar la pisada del pie era difícil, correr era peor, así que no podía. Aquí se rompió toda la estrategia que teníamos planteada para la carrera, íbamos a tardar mucho más tiempo del esperado en acabar el segundo bucle, ya que tendríamos que hacerlo andando, parando de vez en cuando a reponer los compeeds de los pies de Alex, momento en el que yo aprovechaba para levantar las piernas y soltar la presión de pies y tobillos.

Pero bueno, a los que nos conocéis no os vendrá de nuevo la frase, ya sabéis cual es nuestra mentalidad en carrera: “abandonar es de cobardes”, y aun sufriendo dolor a cada paso no íbamos a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de la noche en el bosque buscando balizas, una noche fría (-4 ºC de mínima), luna llena, ni una nube y una suave brisa fría que nos mantenía despiertos, el paraíso…

El segundo bucle lo acabamos por la mañana del domingo, ya con luz, así pues, con muchas horas de retraso respecto al horario que habíamos previsto, debido a no poder correr en toda la noche. Aun así, los dos cojos, andando al estilo “Chiquito de la Calzada”, acabaron el bucle lentos, pero con tiempo y ganas de empezar el tercero y último, pero marcando solamente una sola baliza para entrar en la línea de meta antes del mediodía, la hora límite de llegada. Los dos creo vamos a recordar durante mucho tiempo la frase que le dije a Alex, poneros en situación, acabando el segundo bucle, pasando justo por el pueblo de La Llacuna a escasos 50 metros de la línea de llegada, “tío vamos a marcar la 31 al menos, que si luego en la clasificación vemos que el equipo de delante nuestro tiene dos puntos más (la 31 valía 3 puntos), ¡¡nos vamos a tirar de los pelos!!”, y así fue, el equipo que entró detrás nuestro tuvo esta puntuación, ya sabéis… “abandonar es de cobardes”.

A pocas horas de la llegada, manteniendo el buen humor

Al final, después de 22 horas, 56 minutos y 29 segundos, cruzamos la línea de meta con 223 puntos y en la posición 31 del europeo de rogaining, satisfechos por haber acabado un entrenamiento mental muy duro, y por haber hecho un buen trabajo de equipo en planificación de la carrera y en orientación, la próxima vez más y mejor!

Clasificaciones The Wild Boar Rogaining
Clasificaciones The Wild Boar Rogaining (categorías)